¿UN CAFÉ O DOS?

CAPÍTULO I: ¿Un café?.

Algunas veces pienso que soy “muu tonta”, (desde el cariño y no como decía la madre de Forrest Gump: -“que tontos son los que dicen tonterías”)-, porque quiero experimentarlo todo con intensidad y alevosía. Para  poder escribir o hablar sobre algo hay que conocerlo o por lo menos, probarlo de primera mano. Así que me dejo llevar por la intuición, ese dichoso  impulso que me persigue  y sin darme ni tiempo a pensar ya estoy metida de lleno en esta vorágine por continuar  a toda costa subida en esta especie de  montaña rusa que es la vida y que vomita  sensaciones y emociones como única opción. Quizás sea también por  mis prisas por sentirlo todo, por descubrir cualquier cosa por mí misma y  por  querer casi todo para antes de ayer.

Y de repente, me veo envuelta,  tan de esa manera mía a lo loco y tan rabiosamente divertida, (sino al final me acabaría aburriendo irremediablemente como una tenca), dándole carrete al único motor de la vida;  experimentando en carne propia esta nueva realidad. Toda esta divagación viene a que me he dado cuenta, precisamente hoy, de  lo insulso que resulta en estos días  charlar con alguien  e intentar aprender con cada “conversación”  que logro mantener con algo de coherencia e incluso llegar a disfrutar con una sonrisa de lo que yo denomino como momentos comunicativos de café y rebeldía…

¿No os ha pasado algo parecido?. ¿Quién no ha chateado alguna que otra vez  entre tanta oferta/demanda que tenemos al alcance de la mano cada día,  a toque de pantalla?.

Actualmente, existe un  escaparate virtual mundial como son  las redes sociales que  usamos a diario, ¡no digáis que no!, para cotillear todo lo  que hacemos y publicamos a cada instante  o las tan famosas aplicaciones móviles de contactos, cosa  nada nueva tampoco, éstas funcionaban ya desde hace años, sólo que ahora te las llevas puestas a cualquier parte sin necesidad de estar sentado delante de una pantalla de ordenador continuamente. Hoy, podemos mirar la pantalla del terminal móvil, nuestro complemento más chic, miles de veces al cabo del día o de la noche y…¡yo, con estos pelos!.

adopta
Se aceptan adopciones

Para interactuar con desconocid@s es muchísimo más fácil que nunca,  a cualquier edad y sin ningún tipo de rasero ni control. El anonimato nos avala, querid@s lunátic@s, además de tener el súper poder de la invisibilidad hasta nos permitirnos   el lujo de tratarnos de una forma bastante deshumanizada y así vamos deshojando la margarita: éste sí, éste no sé, ésta tal vez y ésa seguro que también. Llevo desde algún tiempo realizando un profundo análisis de la situación y sus protagonistas, observo y razono, me involucro y tomo apuntes; en algunos casos queremos imposibles y en otros, no tanto, porque ni sabemos lo que queremos. Tenemos una paranoia mental bastante importante. ¿Qué nos está pasando?. Hay numerosos estudios  sobre la materia, la soledad en la que nos encontramos, ya sea por elección o incluso peor aún, si  nuestra situación real es acompañados, algo bastante sorprendente cuando descubres que estar infiltrad@, es de lo más cotidiano. En tiempos en los que podemos estar  a través de  conexiones instantáneas por la red a un click con personas que están a un milímetro o a miles de kilómetros de distancia, asistimos a una terrible e irremediable sensación de soledad popularizada y común. Un mal endémico que deberíamos plantearnos más rápido que tarde el por qué y sus consecuencias.

He descubierto personas maravillosas que de otra manera jamás  hubiese podido conocer y me hace sentir  feliz que hayan formado parte de mi vida,  pero en cambio  otras han parecido ser auténticas devoradoras de sentimientos disfrazados de máscaras y engaños virtuales. Como si todo fuese un mero juego. Una diversión habitual  para las aburridas y monótonas vidas que llevamos, otro ingrediente más añadido a la fatídica rutina que nos invade a todos, que se trasforma en  una perversión por sentir cada vez más rápido y más intenso pero menos profundo. Una batalla campal de conversaciones por doquier con soniquete incorporado para más inri (- ¡Menos mal que los móviles tienen volumen incorporado🤣!-), y que se nos amontonan al final del día como una avalancha de dardos cargados de adrenalina que nos hacen sentir vivos, o eso queremos creer.

Chapas con texto
“Chapas” parlantes

Tal vez, sólo pueda conocer la parte que me toca por estar a este lado de la ventana en una conversación ya sea de mensajería instantánea, red social o aplicación de contactos y muy a mi pesar, tengo que reconocer que no sé nada del ser humano. Que me he debido perder algo por estos recovecos virtuales, porque no consigo descifrar el enigma de la parte contraria. Ya no tengo claro si voy o vengo, si me quedo indagando en el subconsciente del interlocutor o si por el contrario, debo desaparecer como hace el resto de los mortales a la primera “cosilla insignificante” que surge entre líneas. AH!!!, ¡que no sabíamos que esto es sólo texto falto de toda entonación y gesticulación, sin ojos a los que mirar!, pero que a lo largo del enredo verbal hemos intentado hacer que la otra persona nos conociese como tal y lo único que él desea es llevarte al huerto. ¡Claro está, que ya lo sabemos desde el principio, sino para qué estamos por estos lares!. Pero Queridos, ya sea por internet o en cualquier espacio real, el arte de la conquista es eso, todo un arte que nada tiene que ver con la vulgaridad, ni la obscenidad ni el todo vale y si no a otra cosa mariposa, total en un segundo hay una infinita lista para seguir picando… Y para los casad@s o  con pareja formal, como  dicen, (¿el resto del mundo no lo somos?), que se inmiscuyen a hurtadillas por la rendija de la red, sólo para saciar sus deseos de perversidad o desahogo de la relación, merecen todo mi desdén al buscar todo aquello que  aseguran no tener  apoltronados en su zona de confort. ¡Valientes cobardes!. Y vosotras, Queridas, miren un poquito más a su alrededor, presten atención a su otro lado del confort que sólo tal vez, se les está yendo un pelín de las manos. ¡No sean tan condescendientes con la otra parte contratante!. (No dudo en ningún momento que los papeles en cualquier caso son intercambiables).

Llegados a este punto, en el  que las palabras pueden convertirse en  la manzana de la discordia  y las mías las primeras, es hora de sacar a la luz este  personal estudio psicológico que me ha llevado a concluir que, no sólo yo, todos somos “muuu tontos”, unos perfectos idiotas infelices que no cambiamos el chip, que buscamos y queremos siempre lo que no tenemos, unos inconformistas natos que no valoramos lo que tenemos al lado, intentando a toda costa nuevas experiencias, si son virtuales mejor porque nadie nos ve,  para calmar nuestra  sed de vanidad y “yoísmo” llevado al extremo.

Sin ánimo de herir susceptibilidades y a costa de crearme algún que otro enemigo más, porque no se puede ni se debe generalizar, prosigo mi camino izando velas sin destino enmarcada ya en mi segunda parte de la travesía. ¿Conseguiremos comunicarnos, algo más que un  fugaz instante, los que sí queremos conocer, con toda la profundidad de la palabra, a la  persona íntegra y  sin estereotipos, que está al otro lado del “hilo”?.

Cruce de caminos

TO BE CONTINUED…

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